Mujeres y el deporte en Argentina: visibilidad, consumo y estereotipos
El deporte femenino en Argentina atraviesa un momento de crecimiento y transformación. La participación de mujeres en disciplinas antes reservadas a los hombres se multiplica, mientras los medios y el mercado comienzan a descubrir un espacio que, durante décadas, permaneció relegado. Sin embargo, este avance convive con viejos estereotipos de género, barreras socioeconómicas y una fuerte mercantilización de la actividad física.
En el ensayo “Abordajes sobre género y deporte en Argentina: reflexionando sobre clase, consumo y cultura”, publicado en Reimaginar América Latina por el CONICET, la investigadora Nemesia Hijós analiza cómo género, clase y consumo moldean la experiencia deportiva femenina, tomando como eje tres disciplinas representativas: hockey sobre césped, fútbol femenino y running.
Hockey: el éxito atravesado por la imagen
El hockey femenino, liderado por la selección nacional Las Leonas, se convirtió en el deporte en equipo más exitoso para mujeres en la historia argentina. Campeonatos mundiales, medallas olímpicas y títulos panamericanos consolidaron su prestigio. Pero Hijós advierte que la visibilidad de estas deportistas no se construye únicamente desde el rendimiento:
“Flaca, alta, linda y talentosa: un combo irresistible.” “De los cuatro adjetivos en la primera frase, sólo uno se podría relacionar a las habilidades y los logros deportivos de la ex-capitana… más bien se podría estar describiendo una modelo o la ganadora de una competencia de belleza” (p. 149).
El análisis hace referencia a la biografía de Luciana “Lucha” Aymar, ejemplo del perfil que los medios y las marcas promocionan: mujeres bellas, blancas y de clases medias altas. La propia indumentaria –polleras cortas, musculosas ajustadas, colores rosa y violeta– refuerza esa femineidad “aceptable” para la mirada social y publicitaria. Incluso, la presentación de la camiseta olímpica de Londres 2012 se organizó como un desfile de moda, donde las jugadoras lucieron sus uniformes en pasarela.
Fútbol femenino: de los barrios al marketing
En contraste, el fútbol femenino arrastra una historia de invisibilidad. Durante décadas, su práctica estuvo confinada a canchas de barrio y torneos informales, sin apoyo institucional ni cobertura mediática. La naturalización del fútbol como espacio masculino y nacional retrasó la aceptación de las mujeres.
El ensayo recuerda cómo los medios de principios del siglo XX ridiculizaban a las jugadoras:
2 “Una nota de 1921… argumenta que, por naturaleza, la mujer es demasiado frágil para participar de un deporte tan ‘rudo’ y que al jugar este deporte de ‘machos’, la mujer… dejará de ser mujer” (p. 155-156).
Recién en los últimos años, el fútbol femenino comenzó a ser visto como un negocio emergente. Marcas y medios buscan posicionarlo como una alternativa “fashion” al hockey, apuntando a sectores medios y altos. Según Hijós, hoy se promueve “un fútbol femenino de ‘mujeres blancas y lindas’, un fútbol ‘híper-femenino’… ese es el fútbol que quieren vender los medios y las marcas” (p. 161).
A pesar del crecimiento, la investigadora advierte que esta nueva visibilidad corre el riesgo de borrar la historia de las pioneras, aquellas que jugaron sin botines, sin apoyo y enfrentando prejuicios sociales.
Running: libertad condicionada por el consumo
El running se presenta como el deporte más accesible y democrático. Correr parece simple, pero en la práctica está atravesado por un entramado de consumo y marketing: zapatillas de última tecnología, calzas ajustadas, relojes inteligentes y suplementos alimenticios.
Para muchas corredoras, participar en carreras implica también mostrarse en redes sociales. Hijós describe este fenómeno como una doble lógica:
“Las grandes marcas deportivas hacen uso de las representaciones de las corredoras y de la identidad runner, fanificándolas, para generar consumo… A su vez, las corredoras hacen uso de estas prácticas para demostrar quién es una ‘mejor’ runner” (p. 168-169)
El running ofrece un espacio de autoafirmación y empoderamiento, pero a la vez refuerza presiones estéticas y convierte la actividad en un nicho de mercado rentable.
Un campo de tensiones y oportunidades
El análisis de Hijós concluye que el deporte femenino argentino se encuentra en una encrucijada: mientras crece la participación y se abren oportunidades de visibilidad, persisten estereotipos de género y barreras de clase.
“Si bien la práctica del deporte por las mujeres hoy está alcanzando niveles de participación y visibilidad sin precedentes en Argentina, todavía queda una grieta importante entre el desarrollo deportivo y la calidad de cobertura mediática dedicada a las deportistas” (p. 170).
El desafío es construir un deporte más inclusivo, que reconozca tanto a las estrellas mediáticas como a las pioneras anónimas, y que permita a las mujeres participar sin quedar atrapadas entre la mercantilización y los viejos moldes culturales.

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