Noticias a medida, el arte invisible de los algoritmos
Los algoritmos dominan el flujo informativo actual, personalizan contenidos, moldean el consumo de noticias y desafían al periodismo con riesgos de desinformación y pérdida de pluralidad.
En la
actualidad, los algoritmos se han convertido en una pieza fundamental del
ecosistema digital. Estos pueden definirse como un conjunto de instrucciones o
pasos lógicos que permiten resolver un problema o ejecutar una tarea de manera
automática.
En el ámbito
de las plataformas digitales, los algoritmos procesan enormes cantidades de
datos, identifican patrones de comportamiento y determinan qué contenidos
resultan más relevantes para cada usuario.
De esta
manera, las redes sociales, los buscadores y los portales de noticias utilizan
sistemas algorítmicos que seleccionan y ordenan la información según criterios
preestablecidos, con el propósito de mantener la atención del usuario y
optimizar su experiencia dentro de la plataforma.
El funcionamiento de los algoritmos en el ámbito
informativo ha transformado profundamente la forma en que las personas acceden
y consumen noticias.
Hoy, la
mayoría de los usuarios ya no ingresan directamente a los sitios de los medios
de comunicación, sino que se informan a través de redes sociales o motores de
búsqueda, donde los algoritmos deciden qué mostrar primero. Esta mediación
tecnológica produce una personalización del contenido, cada usuario recibe un
flujo informativo adaptado a sus intereses, gustos y hábitos de consumo.
Sin embargo,
esa personalización puede tener efectos negativos, ya que tiende a encerrar a
las personas en burbujas informativas, donde predominan las noticias que
confirman sus propias creencias y se excluyen puntos de vista diferentes.
Así, la
lógica algorítmica, que busca maximizar la interacción, puede limitar la
pluralidad informativa y favorecer la polarización social.
La velocidad y el volumen de información que circula en
las plataformas digitales también han modificado los hábitos de consumo. Las
noticias se presentan en formatos cada vez más breves, visuales y adaptados al
ritmo de las redes, lo que promueve una lectura rápida y superficial.
En
consecuencia, el periodismo ha tenido que reestructurarse para sobrevivir en un
entorno dominado por la inmediatez y la competencia por la atención del
público. Los medios de comunicación han adoptado estrategias de optimización
para buscadores (SEO) y redes sociales, ajustando sus titulares, palabras clave
y formatos para adaptarse a las reglas de visibilidad impuestas por los
algoritmos.
Además, las
redacciones utilizan herramientas de análisis de datos para conocer las
preferencias del público y orientar su producción informativa hacia los temas
que generan mayor interacción.
El impacto de los algoritmos no solo ha modificado la
distribución de las noticias, sino también la forma de producirlas. Han surgido
nuevas prácticas como el periodismo de datos, la automatización de contenidos y
el uso de inteligencia artificial para detectar tendencias o verificar
información.
Asimismo, los
medios buscan una relación más directa con la audiencia, fomentando la
participación a través de comentarios, encuestas o redes sociales. Estas
transformaciones han permitido ampliar el alcance de las noticias y modernizar
las rutinas de producción, pero también han planteado dilemas éticos
significativos.
De cara a los desafíos éticos para el periodismo cuando
usa el algoritmo o la inteligencia artificial, uno de los principales problemas
es que a la hora de jerarquizar las noticias no lo hacen de la mejor manera y
eso dificulta para el medio no saber porque algunos contenidos se muestran y
otros no.
También amplia la desinformación, esto se debe a que los algoritmos priorizan los contenidos que más interacciones reciban y la mayoría suelen ser noticias falsas o sensacionalistas.
El caso de Bertie, el algoritmo de Forbes forbesargentina.com
Un ejemplo concreto del uso de algoritmos en el
periodismo es Bertie, el sistema desarrollado por la revista Forbes
para asistir a sus redactores. Este algoritmo utiliza inteligencia artificial y
aprendizaje automático para analizar tendencias, sugerir titulares, optimizar
la redacción y recomendar temas en función de los intereses de la audiencia y
el rendimiento de artículos anteriores.
Bertie no reemplaza al periodista, sino que actúa como una herramienta de apoyo que facilita la producción de contenidos más eficientes y adaptados al entorno digital. Sin embargo, su implementación también plantea interrogantes éticos y profesionales, ¿hasta qué punto una máquina puede influir en las decisiones editoriales?
El caso de Forbes ilustra cómo los medios de comunicación
combinan la creatividad humana con la precisión algorítmica para mantenerse
competitivos en la era digital, pero también evidencia la necesidad de una
reflexión crítica sobre los límites y responsabilidades del uso de la
inteligencia artificial en el periodismo.
REDACCION: JAVIER GAUNA

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