Rugby, una tradición que se transforma
Redacción: Francisco Chapino 🖥️
Aunque para muchos el rugby sigue siendo “ese deporte raro con pelota ovalada”, en realidad es una disciplina con una historia muy importante, un reglamento particular y un fuerte peso cultural, especialmente en países como Inglaterra, Nueva Zelanda, Sudáfrica y, por supuesto, Argentina.
La historia oficial del rugby empieza en 1823, en Inglaterra, cuando William Webb Ellis, en pleno partido de fútbol escolar, tomó la pelota con las manos y corrió hacia el arco. Ese acto marcó el nacimiento de un deporte distinto, que comenzaba a hacer ruido. Sin embargo, las primeras reglas formalizadas del rugby fueron escritas entre 1845 y 1848 por alumnos de la Rugby School y estudiantes de la universidad de Cambridge. En Argentina llegó hacia fines del siglo XIX, traído por inmigrantes británicos. Primero se jugó en colegios privados y clubes tradicionales, El primer partido se jugó en 1873 en el Buenos Aires Cricket Club Ground, en Palermo.
El rugby se juega con 15 jugadores por equipo (aunque existe una versión de siete, más dinámica). El objetivo es apoyar la pelota en el ingoal rival para anotar un try, o bien convertir penales y drops a través de patadas. A diferencia del fútbol, no se puede pasar la pelota hacia adelante con las manos, y el contacto físico es una parte esencial del juego. Pero el rugby no se reduce a fuerza, exige estrategia, coordinación y, sobre todo, trabajo en equipo.
Hoy, el rugby argentino atraviesa un momento importante. Los Pumas, el seleccionado nacional, vienen de quedar cuartos en el Mundial de Francia 2023, con actuaciones destacadas y una identidad bien marcada. Aunque tal vez no se vea realmente lo difícil que es, para Argentina llegar a esas instancias ya que ganarle a Sudáfrica o Nueva Zelanda es una misión casi imposible. Se está siguiendo una proyección que da a pensar que pueden venirse títulos muy importantes.
Además, el rugby femenino crece con fuerza: las Yaguaretés están consolidando su lugar en el escenario sudamericano, y cada vez más clubes suman categorías para mujeres que era algo que hace muchos años era impensado.
El rugby también enfrenta críticas por casos de violencia fuera de la cancha, lo que obligó a muchas instituciones a revisar su rol formativo. El desafío hoy es reforzar los valores que el deporte siempre proclamó: respeto, humildad, compañerismo. El famoso “tercer tiempo”, donde rivales se reúnen tras el partido, es ejemplo de esa filosofía.
El rugby no es solo un deporte de choque. Es una cultura, una forma de vida que puede formar personas fuertes física y emocionalmente. En tiempos donde todo parece ir demasiado rápido, el rugby invita a mirar al otro, a pensar en el equipo y a no dejar a nadie tirado.

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